miércoles, 29 de octubre de 2014

Segunda Temporada—Como solíamos hacerlo



Capítulo 14
Tom
¿La resignación?
— ¿Como que te iras unos días con tu madre? ¿Estás loco? ¿Que se supone que haga con papá en estos días?
—No se córtale el cabello quémale su casa o simplemente siéntense en la mesa y conversen.
—Estás loco Tom si crees que aguantare a papá el fin de semana yo sola
—Ambos somos sus hijos y nos toca la mitad del tiempo de papá
— ¿Cómo te vas a ir si aún no te dan de alta del todo?
—Mi madre cuidara de mí y quiero que tu cuides de papá. Y te prometo que hare lo que tú quieras por un mes
—Está bien—Se sentó en el mueble y me observo mientras caminaba impaciente en la sala. — ¿Y qué paso con tu amiga esa? ¿Cómo se llama?—la mire confundido—La que vino el otro día.
— ¿Allison?
—Si ella.
—Pues se fue a algún lugar
Me senté a su lado. Había pasado ya los meces y Allison vino a visitarme al segundo día que me trajeron a casa. Me dijo que lamentaba mucho lo que había pasado y que se iba por algún tiempo. Aquello me había puesto triste durante la primera semana y me había hundido en un mar de tristeza aún más cuando las semanas pasaron y Adela no me visito más que una vez y eso fue en el hospital y más triste aun fue que dejara de ir a la oficina, ya tenía tiempo que no la veía. Aunque hasta ayer no tenía noticias de ella. Pero justamente ayer llegaron las invitaciones para su boda. Se casaba el primero de octubre y estábamos a 7 de septiembre. Faltaban tres semanas.
— ¿Esta listo joven Tom?—Paul me saco de mis pensamientos.
—Si—Elizabeth me ayudo a levantarme del sofá y me acompaño hasta la puerta.
—Te veo el lunes Tom
—Cuídate y no hagas travesuras—le dije y camine hasta el automóvil.
Me senté en el asiento trasero y observe la carretera moverse dejaba de las llantas del coche. Paul manejaba en dirección al sur de la ciudad donde vivía mi madre en su departamento de soltera.
No podía dejar de pensar en que cada segundo que pasaba se acercaba cada vez más la boda de Andy y Adela. Y vivirían ¿Felices? No entendía porque Adela  se casaba con él, si me amaba a mí.
Suspire frustrado y e intente borrar cada pensamiento que me recordara a Adela o su próxima boda.
—Toni—Mi madre me recibió con un abrazo—Paul gracias por traer a mi hijo.
—Sabe que estoy para servirle. El lunes regreso por ti Tom
—Gracias Paul. Y vigila a la pequeña Elizabeth.
El asistió y se fue nuevamente de regreso a casa.
— ¿Cómo estas mi amor? Veo que vas mejorando.
—Si mamá. Creo que voy mejorando.
Mi madre me había preparado un cena especial, yo no sabía que ella cocinaba pero creo que era algo que dejo de hacer cuando se casó con mi padre.
— ¿Que pasa Tomy? Te veo triste cariño.
—Lo estoy mamá
— ¿Porque?
—Porque Adela se va a casar con Andy
—Me lo imaginaba—Mi mamá suspiro—Yo siempre pensé que ella seria para ti
—Yo igual mamá. No puedo soportar el hecho de que ella se casara, mamá yo el amo. La amo de verdad. No sé qué hare cuando ella se case siento que cada día me duele más
—Tomy—mi madre me miro de esa forma en la que solo las madres lo hacen—Vas a estar bien corazón. Si tú la amas debes de ser feliz con lo que la haga feliz. —Solo pude regalarle una débil sonrisa—Vamos Tom, come un poco. Mañana iremos a comprar.
Necesitaba una corbata para una junta muy elegante a la que asistiríamos mi padre, Adela y yo dentro de dos meces, pero a mi madre le gustaba hacer las compras desde antes. Me sentía bien estando con mi madre, había descubierto cosas que no sabía cómo que era una buena cocinera que practicaba yoga y cosas realmente extraoninarias. Incluso que había estudiado para ser enfermera pero mi abuelo, su padre nunca la dejo ejercerlo y no había tenido la necesidad cuando se casó con mi padre.
—Creo que las corbatas de moño son más para bodas—Mi madre le devolvió el moño y me examino—Probaremos con una azul coral
—Claro lo buscare de inmediato—la chica se fue
—Me siento un poco estúpido haciendo esto
—Ay vamos Tom es divertido
—Por supuesto que no faltan dos meces
—Es mejor tenerlo todo listo hijo
Mire a ver a todos lados mientras esperábamos a la chica y me mire en el espejo. Justo detrás de mi había un punto rojo que no había notado. De todas las boutiques mi madre me había traído justo a esta ¿Por casualidad? Adela tenía el que al parecer seria su vestido de novia. Probablemente se lo estaba arreglando o ajustando. Se veía hermosa dentro de aquel vestido blanco, su cabello había vuelto a ser rojo. Sin pensarlo camine hacia donde estaba ella.
—Adela
—Tom ¿Qué haces aquí?
—He yo vine con mi madre a comprar una corbata
—Ah—me miro y luego desvió su mirada hacia su tos y Ariana. Ella hicieron cono que veían otra cosa— ¿Cómo has estado?
—Bien. Supongo—se me había formado un nudo en la garganta el cual me tuve que tragar—Te ves preciosa
—Eh...yo—suspiro con aires de frustración—Gracias Tom
— ¿Entonces ya falta muy poco para tu boda?
—Sí, tres semanas—me mostro tres dedos y clavo su vista en el suelo
—Adela—miro a verme—Espero que te vaya bien.
— ¿Tu no iras?
—Mi papá y Elizabeth irán. Yo no creo poder.
Mi madre me hacía señas para que fuera hacia donde estaba ella y las corbatas.
—Una corbata Azul coral se te veris bien Tom.
—Gracias, lo tomare en cuenta
Camine hacia mi madre y la observe mientras hacia el nudo con la corbata no dijo nada de regreso a casa ni cuando estuvimos cenando solo se la paso hablando de las vacaciones a las que quería que fuera con ella. No le tomaba importancia solo asentía y trataba de concentrarme en lo que decía. Pero no podía apartar a la imagen de Adela con ese vestido de novia. Me dolía recordarla pero era demasiado masoquista para olvidarme un poco de ella. Pero era aún más necio alimentando la esperanza de que ella aun me amaba.
—Tom—la voz de Elizabeth me tomo por sorpresa—papá salió muy temprano y pensé que tu aun estabas en casa de tu mamá
—No llegue anoche ya era muy tarde
— ¿Cómo estás?
—Bien, supongo.
Últimamente oía esa pregunta cada cinco minutos pero pienso que todos se referían a como se sentía emocionalmente. Yo mismo no podía con mi vida. En el buro esta la invitación color lavanda que al principio tenía una frase de esas que se acostumbraba poner en las invitaciones y en medios sus nombres anunciando su compromiso.
El timbre me saco de aquel trance y Elizabeth se apresuró a ir a abrir la puerta.
—Georg—Elizabeth se hizo a un lado para dejarlo pasar—Tom está en la sala
—Hola Elizabeth
Mire a verlo y él se apresuró a sentarse en la sala justo delante de mí.
— ¿Quieres algo de tomar?
—Solo un vaso de agua Elizabeth
— ¿Tom?
—Igual solo agua Elizabeth
Elizabeth se fue a la cocina y regreso con el agua.
— ¿Cómo te has sentido Tom? Supe que hoy te dieron de alta oficialmente
—Si ya, ya estoy mejor. Supongo.
—Tom—suspiro muy hondo—Tu madre me pidió que viniera hablar contigo. Me dijo que has estado un poco triste.
—Son solo exageraciones de mi madre, estoy bien. De hecho creo que jamás estuve tan feliz.
— ¿Entonces porque no has ido a la oficina?
—Prefiero trabajar desde la comodidad de mi cama
—Tom te conozco eres mi amigo y se porque estas así. Pero es malo que te deprimas. Y más por algo como eso. Ambos sabíamos que tarde o temprano ella se iba a casar con Andy
—Pero ella me ama Georg. Me ama a mí. No entiendo cómo es que si me ama se va corriendo a regalarse con Andy.
—Tom ¿Y cómo sabes que no siente algo por Andy? Ellos han sido novios por un largo tiempo.
—Lo sé pero ella me ama a mí a él solo le tiene un gran cariño
—Tom solo quiero que me prometas que no harás una locura o trataras de impedir esa boda

Se me había pasado por la cabeza robarme a Adela o algo por el estilo pero me di cuenta que aquello solo pasaba en las novelas románticas y series de TV así que había decidido no hacer nada, me había resignado a perderla.

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