lunes, 1 de septiembre de 2014

Capitulo 9




Capítulo nueve: La quiero en mi cama.
Ese día fue de lo más raro. Tom se la paso hablando con el que según era yo. Andy si se sorprendió y me estuvo mirando todo el tiempo, aunque no estuve a su lado. Más bien estaba con Ariana platicando, mientras mi primo Daniel estaba con ellos. Bill y Gustav igual estaban con ellos, no sabía cómo perjudicaría eso, pero me estaba arriesgando y para el próximo Daniel serio yo. Adela.
Parecía como si a él no le importara, después de todas esas cosas que me había dicho, ahora no entendía nada pero si el ya no me seguiría molestando pues para mi estaba perfecto.
Camine hasta donde estaban ellos. Tom me miro y le hice una seña con el rostro, se acercó a mí y me abrazo.
— ¿Qué pasa?
—Creo que ya me voy, aun no termino mi tarea.
— ¿Podrías dejar de ser nerd?
—No, no puedo Tom, ese es lo que soy una nerd.
—Adela quería invitarte a mi casa, pero si ya te vas está bien. Yo me quedare con ellos.
—Nos vemos entonces.
Yo regrese sola a la casa, Bill se había quedado con ellos en el parque. Preferí estar sola en mi cuarto con galletas, el siempre sabia cuando estaba triste y trataba de hacer lo que sea para que mi estado de ánimo cambiara.
—Si galletas, estoy triste. Y no sé porque motivo. —Se acurruco conmigo y me dio un lengüetazo en el rostro. —Yo igual te quiero tontito. —Acaricie sus orejas y me lo observe. Galletas entendía todo lo que me ocurría.
Esa tarde llore sin saber porque, lo mejor es que nadie se dio cuenta de eso. Estaba muy preocupada muy triste, pero no sabía porque y eso me dejaba frustrada.
__
—Ya suéltenme, deja mi tarea—Tyson luchaba por quitarle la carpeta de su trabajo a Tom, él lo soltó y las hojas se cayeron. Tyson se agacho para levantar las hojas. Yo mire a Tom de mala gana y ayude a mi compañero.
—Aquí esta—Le entregue a Tyson las hojas que le faltaban él me sonrió y regreso al salón.
—Supongo que estas molesta.
—Sí. Mucho.
Camine hasta el salón tome mi lugar, hasta a delante. Respire varias veces antes de que mis ojos se toparan con la tarea de Andy. Volví a respirar y saque un lápiz de mi mochila, era la misma tarea que él y Tom le habían arruinado a uno de nuestros compañeros, observe hacia la puerta, los dos platicaban. Y sonreí. Eres un idiota.
Yo no era del tipo de personas que molestaba a los demás y tampoco de las que jugaban bromas, pero Andy me caí mal eso sin mencionar que también lo odiaba, ¿Qué está pasando conmigo? Yo no soy de las que odian a alguien. Mi cabeza estuvo analizando aquello todo el tiempo. Todo hasta que mi broma salió a relucir.
—Ya califique sus trabajos. —El maestro se levantó del escritorio y camino hasta quedar de pie frente a él. —Todos los trabajos estuvieron bien. Menos uno. —El profesor tomo la carpeta entre sus manos y empezó a ojearlo—Para que decir que no, este trabajo iba a ser el mejor, tiene toda la información, hipótesis, ejercicios. Pero que creen su compañero Andy se quiso hacer el gracioso—Abrió la carpeta dejando ver la hoja principal: es tan estúpido. No sé qué fue lo que quiso mostrar, pero que quede claro que tendrá que hacer otra vez este mismo trabajo y uno extra, eso si no quiere reprobar.
El profesor dejo los trabajos en el escritorio y recogió sus cosas y se fue. Sonreí para mis adentros pero no me sentí del todo bien.
—Hola Daniel—Saludo Georg cuando llegue al parque.—¿Qué tal?
—Bien, como siempre.
— ¿Dónde está Tom?
—El no tarda en venir y Andy el probablemente no se aparezca.
— ¿Por qué?
—Tiene algunas tareas y es demasiado nerd para dejarlas pasar.
Tom se apareció por el parque y nos saludó con el típico saludo de manos de los chicos.
— ¿Hace rato que llegaron?
—No tiene mucho—Georg estaba sentado en su tabla y miraba a todos lados, como buscando algo, algo que no tardó en aparecer. —Me van a disculpar pero me tengo que ir, me espera mi novia.
—Claro.
—Y solo estamos tú y yo, Andy no va a venir.
—Si al menos Adela estuviera aquí. —Me extraño que mencionara mi nombre.
— ¿Adela? ¿La pelirroja del otro día?
—Si es mi novia.
—Es bonita.
—Es preciosa. Pero no es tanto por eso, es que bueno ya sabes ella es bonita y no sabes cómo me gustaría acostarme con ella. —Sentí algo en el estómago.
— ¿Pero tú la quieres?
—La quiero en mi cama. —Termino de a completar y comenzó a reírse tan sanacamente, —Pero igual la quiero, pero eso no llega a rozar la línea del amor, es solo una chica, una más de las tantas que habrá en mi vida. — me dijo una voz en mi mente.
—Pues esperemos que ella seda, no. Se ve que es una chica difícil.
—No imposible. Pero dejando ese tema atrás que te parece si hacemos una competencia.
Y como siempre lo aplaste como la cucaracha que era, ahora sabia de sus verdaderas intenciones, ¿Me dolió? Claro que me dolió, empezaba a gustarme y tal vez a quererlo. Maldito Tom ahora ya nada de eso importaba, nada. No me interesaba estar con el cómo Adela, tampoco lo hablaría más mientras fuera Adela.  
—Adela—Bill toco la puerta y la abrió solo un poco. —Es hora de cenar.
—Si ya voy. —Me levante de la cama y me reuní con Bill—Tengo que hablar contigo.
— ¿Qué paso con Tom?
—Ya se para que quiere a Adela.
— ¿Para qué?
—Él se quiere acostar conmigo.
— ¿Cómo sabes eso? ¿Quién te lo dijo?—Bill abrió muy grande sus ojos.
— ¿Tú lo sabias?—El asintió y me abrazo— ¿Por qué no me lo dijiste?
—Te estabas ilusionando con él y no quería ser yo el que rompiera esa burbuja
—Bill…—Y por más que me hubiera gustado llorar, no pude, menos por Tom. Papá laguna vez me dijo que nunca llorar por un hombre y mi cabeza retuvo hasta hoy las palabras de mi fallecido padre.
—Buscaremos la forma de vengarnos. —Caminamos hasta el comedor y nadie dijo nada durante la cena, solo unas cuantas cosas de cómo le había ido a mi tío en el trabajo, de nuestro excelente des empeño en la escuela de Bill y también el mío. A claro y también pregunto sin tenia pretendientes.
—Andy y Tom—Mi tío se quedó callado y después comenzó a reír y dijo que era imán de niños malos.
—Espero que no le hagas caso a ninguno. Adela Trümper, merece algo mejor que niños malos.
—No te preocupes tío.
—Aunque ese niño, Andy no esta tan mala persona, si dejara su amistad con Tom, creo que estaría muy bien para ti.
—Qué cosas dices tío, ese niño no me agrada.
No, me agrada, ahora ni él y tampoco Tom me agradaban. Eso de ser Daniel tenía muchas ventajas, ahora sabía que era lo que Tom quería, y lo odiaba ahora tenía una razón para odiarlo.
—Hola Adela…—Tom dejo caer su mochila y me abrazo. Pero lo empuje antes de que me besara.
— ¿Qué pasa?
—Ya no soy tu novia.
— ¿Por qué?
—Eso no importa, solo no quiero ser más tu novia. Escuchen todos, no soy la novia del descerebrado de Tom.
Tome mi lugar cuando el profesor entro al salón, y me dedique a ignorar a Tom todo el día, lo sorprendente era que muchos chicos se me acercaron cuando dije eso. Incluso mayores pero por el momento no quería saber de novios, tenía que seguirle demostrando a Tom que era mejor que él, aunque fuera como Daniel.

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